LA OTRA REBECA CAPÍTULO I



Rebeca acaba de levantarse; el sol prematuramente invade su ventana; despacio corre las cortinas del salón y contempla el frondoso jardín; las rosas carmesí hacen presagiar un día caluroso,aunque para ella sea gris.
    


-Quedan dos horas escasas para irse al trabajo y apenas puede tenerse en pie; sin ganas  prueba  el primer café de la mañana, pero no puede tragar; apenas  toma  dos sorbos,  siente unas terribles ganas de vomitar; con furia arroja la taza en el fregadero,,, -Todavía no se ha mirado al espejo, con paso senil,  lentamente se encamina hacia el baño; se contempla en el espejo veneciano que se compró con su primer sueldo y repara en el morado de su  pómulo izquierdo,,,--Tendrá que maquillarse a conciencia si no quiere ser el hazmereir de sus compañeros,"la gente se regodea con las desgracias ajenas", Piensa.....                          -Se mete en la ducha, y deja que el agua, excesivamente caliente, le borre las huellas de su cuerpo una vez más; las del alma ya es  difícil...,mientras se enjabona,  contempla las piernas llenas de cardenales y la mancha rojiza de su cadera derecha; deja que el agua le resbale de nuevo...--------------------------------------------------enfundada en su traje de Prada y perfectamente maquillada; Rebeca llega al trabajo y observa a todo el mundo; buscando alguna señal de alarma, pero todo parece estar en su sitio....Abre la puerta del despacho y se deja caer sobre su sillón de piel, respira hondo...Se toma lentamente el café que su secretaria le ha dejado sobre la mesa,que ahora si saborea ...-----El sonido del teléfono la sobresalta, se tranquiliza cuando escucha la voz de Elvira; las dos mujeres charlan un rato y Rebeca confirma la asistencia a la paella, que suelen compartir todos los domingos.
Las horas pasan lentamente; un día como cualquier otro, con los papeleos habituales, ella desearía quedarse allí durante mucho más tiempo; que las horas se estancaran y el reloj  no le  recordara lo tarde que era.
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Pero la realidad se imponía; eran casi las ocho y ya debería estar en casa..."Miguel debe de estar subiéndose por las paredes" piensa...Recoge todas sus cosas y llama a un taxi... Se ojea a si misma con gesto contrariado: "No debería haberse puesto ese traje tan ajustado, no tendrá tiempo de cambiarse por un atuendo menos sexi, y eso es tentar mucho a lan suerte; con semblante consternado, baja las escaleras y se sube al vehículo que ya lleva un rato esperando; Una ola de terror disfrazado recorre su cuerpo, y en silencio se prepara para ser:"la otra Rebeca"...
                                               CONTINUARÁ...
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